viernes, 26 de marzo de 2010

LOS PLANETAS: LOS SIETE ESPÍRITUS ANTE EL TRONO


CAPÍTULO I

LOS PLANETAS: LOS SIETE ESPÍRITUS ANTE EL TRONO

La teoría nebular explica con maravillosa ingenuidad, desde el punto de vista material, de como un sistema solar consistente en un Sol y varios planetas, puede ser formado de un nebuloso fuego central, pero su ingenuidad estriba en su explicación de como esta masa debe ser puesta en movimiento y después que permanezca en movimiento por millones de ciclos.
En efecto: algo o alguien, extraño a esa masa ígnea, debe ser necesario para dar ese primer impulso, como indicó Herbert Spencer, quien rechazó la teoría nebular porque implica una primera causa, pero, sin embargo, incapaz de formular una hipótesis libre de ésta, para él, criticable falta. De este modo la teoría científica de la génesis de un sistema solar, coincide con la afirmación religiosa de una Causa Primera, llámesela Dios o por otro nombre cualquiera, pero de inteligencia superior, ordenando la marcha de las estrellas con una definida finalidad.
Esta finalidad no podemos nosotros ser capaces de comprender todavía en toda su integridad, pero todo a nuestro alrededor en nuestro planeta nos revela y dice, si observamos sin prejuicio, una ordenada progresión de todas las cosas hacia la perfección y de aquí podemos naturalmente inferir que un proceso similar de evolución debe producirse en todos los demás planetas y en todo el Universo, en armonía con las condiciones y leyes preordenadas para cada cual.
Las enseñanzas místicas acerca de la formación de un sistema solar, armonizan con la teoría nebular que dice que fueron expulsados desde la masa central del Sol a intervalos, parte de esa masa en forma de anillos formando los diferentes planetas, siendo los primeros arrojados los que se hallan más distantes del centro, mientras que Venus y Mercurio, que son los más cercanos, han sido expulsados los últimos.
Detrás de cada acto hay un pensamiento y detrás de cada fenómeno visible hay una causa invisible. De la misma manera, hay una razón espiritual para la existencia y formación de los planetas en un sistema solar, y también una material explicación.
El fuego nebuloso central puede ser considerado por nosotros, como la primera manifestación de un Dios Triuno y Señor de las Huestes, el cual contiene dentro de su Ser una multitud de otros seres, en diferentes etapas de desarrollo.
Sus diversas necesidades requieren diferentes condiciones externas. Para proveer a tales necesidades, varios planetas fueron lanzados de la masa central estando cada uno de ellos constituidos diferentemente, y variando las condiciones climatéricas para cada uno. Sin embargo, todos ellos pertenecen al Reino de Dios, el sistema solar. En "Él se mueven, viven y tienen su ser" en el sentido más lato de la palabra, pues la totalidad del sistema solar puede ser considerado como el cuerpo de Dios, y los planetas como órganos del mismo cuerpo, vivificados por su Vida, moviéndose por su Fuerza de acuerdo con su Voluntad.
Cada planeta es el vehículo físico de un exaltado espíritu de una inteligencia espiritual elevadísima, quien representa como ministro al Supremo Ser en tal departamento de Su Reino, esforzándose por cumplir la voluntad suprema, la cual tiene como finalidad el bien más elevado sin tener en cuenta el mal momentáneo.
Estos Espíritus Planetarios ejercen influencia particular sobre los seres habitantes en el planeta que cada uno preside, pero tienen influencia también sobre los seres evolucionantes de los demás planetas, en relación con el desarrollo alcanzado por tales seres.
Cuanto más atrasado en la escala evolutiva, cuanto más ignorante es un ser, tanto mayor influencia y poder ejercen sobre él los planetas, llegándose a dar casos de que respondan de una manera total y absoluta hasta a los más débiles aspectos; en cambio, el consciente, el elevado, el que lucha por dominar sus pasiones y alrededor ambiente, el que lanza pensamientos constructivos y amorosos, el que sonríe a la adversidad, domina las influencias estelares y se construye un porvenir risueño por este solo objeto.
Así es como la Astrología nos ilustra y auxilia en nuestra vida diaria y a la vez que nos da un conocimiento de nuestras debilidades y tendencias malas de nuestra naturaleza, nos señala también nuestras fortalezas y los momentos propicios para el desarrollo de la potencia hacia el bien. En todas las religiones oímos hablar de los siete genios planetarios: así los indios, dicen los Siete Rishi; los persas, los Siete Ameshaspentas; los mahometanos, los Siete Arcángeles, y los cristianos, los Siete Espíritus delante del Trono. El astrónomo moderno se divorcia del aspecto espiritual de la Astrología a la que desdeña y tilda de supersticiosa explotación, por la materialidad de que la Astronomía señala ocho planetas principales en nuestro sistema solar: Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio. Él con ayuda del telescopio ve que existen y piensa que de este modo ha probado que la Religión no conoce nada del asunto, cuando afirma que hay solamente siete planetas principales. El místico, sin embargo, se apoya en la Ley de Bode como vindicando su aserto de que Neptuno no pertenece realmente a nuestro sistema solar. La ley es como sigue: Si escribimos una serie de 4 y sumamos 3 al segundo, 6 al tercero, 12 al cuarto, y así sucesivamente, doblando cada tiempo sumado anteriormente, la serie de números resultantes nos dará una aproximación muy grande a la distancia relativa de los planetas al Sol, con excepción de Neptuno. Por ejemplo:

*********************************************************************************
Mercurio Venus Tierra Marte Asteroides Júpiter Saturno Urano Neptuno
4 4 4 4 4 4 4 4 4
= 3 6 12 24 48 96 192 384
___________________________________________________
4 7 10 16 28 52 100 196 388
*************************************************************************************
Si ahora dividimos estas series de números por 10, tendremos igual a 1, para la distancia relativa de la tierra al Sol, y los resultados de los cuerpos celestes representarán la distancia de ellos, en términos de comparación, de la distancia convencional conseguida de la Tierra al Sol. Por la ilustración que sigue, veremos cuánta es la aproximación que mediante la aplicación de tan sencilla ley alcanzamos.
La columna "Ley de Bode" muestra la distancia que separa del Sol a cada planeta indicado, en armonía con la ley anterior, y la columna "Distancia", es la distancia real comparándola con la distancia de la Tierra:
*

Ley de Bode Distancia
Mercurio .............................................. 0,4 0,4
Venus ................................................. 0,7 0,7
Tierra ................................................. 1,0 1,0
Marte ................................................. 1,6 1,5
Asteroides ........................................... 2,8 2,6
Júpiter ............................................... 5,2 5,2
Saturno .............................................. 10,0 9,5
Urano ................................................. 19,6 19,2
Neptuno ............................................. 38,8 30,0

*
Por lo expuesto podemos ver, que, con la sola excepción de Neptuno, los resultados representan muy aproximadamente las distancias relativas al Sol, de los siete planetas y de los Asteroides pertenecientes a nuestro sistema solar, pero fracasa terminantemente cuando se la aplica a Neptuno, que es encarnación de un gran espíritu de las Jerarquías Creadoras, quien como un mensajero celestial, nos viene a visitar y el cual nos influencia normalmente desde el Zodíaco. Este genio planetario trabaja particularmente con aquellos que se están preparando para la iniciación, y parcialmente, con aquellos que de un modo o de otro estudian Astrología y la aplican y ponen en práctica en su vida diaria, con el deseo de servir a los demás, pues de este modo, ellos se preparan para el camino de la iniciación.
El centelleo de las estrellas fijas más allá de nuestro sistema solar, son las pulsaciones de impulsos espirituales, enviados por los guardianes de los Misterios Menores y los señores de Mercurio, los dioses de la Sabiduría, envían impulsos semejantes, pertenecientes a esta clase de Misterios, de aquí que Mercurio rutila como una estrella fija.
Como ya sabemos por la Geografía, los planetas giran alrededor del Sol, que es el punto céntrico de nuestro sistema solar, siendo los más pequeños los que describen órbitas más pequeñas por la razón de hallarse más próximos al Sol, los que giran con mayor velocidad y los grandes, que por encontrarse más lejos del Sol, describen órbitas más grandes, los que giran más lentamente; siendo constante esta característica, es decir que cuanto más lejano, describe órbita mayor y gira más lentamente, como podemos ver por medio del estudio de los siguientes cuadros:
*
Mercurio tarda en hacer la revolución orbital ..................... 88 días
Venus " " " " " " ..................... 222 1/2 días
Tierra " " " " " " ..................... 365 1/4 días
Marte " " " " " " ........... 1 año y 322 días
Júpiter " " " " " " ..................... 12 años
Saturno " " " " " " ..................... 29 1/2 años
Urano " " " " " " ..................... 84 años
Neptuno " " " " " " ..................... 165 años
Plutón " " " " " " ..................... 248 años

*
La velocidad de traslación de los planetas por hora es como sigue:

Mercurio se mueve a la velocidad de ................ 167.000 kilómetros
Venus " " " " " ................ 123.000 "
Tierra " " " " " ................ 104.000 "
Marte " " " " " ................ 85.000 "
Júpiter " " " " " ................. 46.000 "
Saturno " " " " " ................. 33.000 "
Urano " " " " " ................. 24.000 "
Neptuno " " " " " .................. 19.000 "

*
Además del movimiento de traslación los planetas tienen el de rotación sobre sus ejes, siguiendo el mismo sentido de orientación que el de su órbita, o sea, de Oeste a Este. Este movimiento se llama rotación diurnal.
El tiempo que emplean los planetas en hacer la rotación diaria, o diurnal, sobre sus ejes es así:


Mercurio efectúa su rotación en 24 1/2 horas
Venus " " " " 23 1/2 "
Tierra " " " " 24 "
Marte " " " " 24 1/2 "
Júpiter " " " " 10 "
Saturno " " " " 10 1/2 "
Urano " " " " 9 1/2 "
Neptuno (el tiempo de su rotación es desconocida).

*
El Sol tiene también su rotación sobre un eje y necesita para ello cerca 608 horas ó 25 1/3 días para completar una rotación.
Los ejes de un planeta pueden ser, bien perpendiculares u oblicuos en relación a sus órbitas. La actual inclinación de los ejes es aproximadamente como sigue:

Júpiter ............................................ 3 grados
Tierra ........................................... 23 1/2 grados
Marte ........................................... 25 grados
Saturno .......................................... 26 grados
Venus ............................................ 60 grados
Mercurio ....................................... 72 grados
Urano ........................................... 102 grados
Neptuno ......................................... 155 grados

*
La inclinación del eje del Sol al plano de la eclíptica es alrededor de 7 % grados.
Las anteriores inclinaciones de los ejes de los planetas, no coinciden en todos los casos con los datos facilitados o estudiados por la ciencia física o material, ni tampoco compartimos su opinión de que estas inclinaciones permanecen inmutables prácticamente salvo por un ligero movimiento llamado nudación. Existe un tercer movimiento de los planetas sumamente lento, por cuya influencia lo que hoy tenemos como Norte de la Tierra se verá en el futuro, como ya lo fue en el pasado, apuntando directamente hacia el Sol y mucho tiempo después se colocará en la posición planetaria que tiene hoy el polo Sur, y pasando los siglos alcanzará otra vez su actual posición. De este modo, mediante estos cambios, se modifican las condiciones climáticas de los países, sucediéndose los trópicos y los hielos en todos los puntos de todo los planetas.
En adición de este tercer movimiento, cuya marcha es insensible y gradual, de cerca de 50 segundos del espacio por siglo, por lo cual una revolución completa de los ejes de la tierra, se realiza en cosa de 2 1/2 millones de años, ha habido siempre imprevistos cambios cuando ha ocurrido que lo que es el polo Norte se oriente directamente hacia el Sol. El hemisferio del Sur estuvo constantemente en la oscuridad y dominado por el frío en aquella época.
Las condiciones resultantes causaron la última vez un vuelco repentino de nuestro globo. Empero, después de esa época el espíritu que guiaba la Tierra desde afuera ha penetrado dentro de su esfera y tal suceso será imposible en el futuro.
Mediante un instrumento ideado por un mecánico francés, de nombre Fierre Bezian, se ha demostrado este tercer movimiento. Dice su inventor que concibió esta idea por los estudios de las enseñanzas promulgadas entre diferentes pueblos de la antigüedad por sacerdotes que se hallaban en posesión de las enseñanzas místicas, especialmente entre los egipcios. Por este movimiento explica la presencia de restos de flora y fauna encontrados en el helado polo que no pueden atribuirse a otra causa, y también demuestra que con el curso del tiempo cuando la inclinación de los ejes de cualquier planeta sea mayor de 90 grados y su polo Norte comience a apuntar al Sur, los satélites de tal planeta aparecerán como si girasen en dirección contraría a la de los satélites de los demás planetas, como es el caso de los satélites de Urano y Neptuno, hecho que confunde a los astrónomos.
Para Urano y Neptuno, el Sol sale en el Oeste y se pone en el Este por la misma razón: la inversión de los polos.
Como una última diferencia entre los asertos de la conciencia moderna y las enseñanzas de la Sabiduría Occidental de los Rosacruces, podemos indicar que los astrónomos del día hablan de Venus y Mercurio como de planetas inferiores, porque estos siempre se hallan cercanos al Sol, pues Venus se ve solamente como una estrella matutina o vespertina y Mercurio se deja ver raramente porque está siempre muy aproximado al Sol.
Los otros planetas son llamados superiores porque se ven a todas distancias desde el Sol y hasta el punto del horizonte diametralmente opuesto al Sol.
Esta denominación de inferior y superior, son contrarias para el místico, pues para él es claro que el Sol es la incorporación de la superior inteligencia de nuestro sistema.
En el principio de nuestra presente fase de evolución todo lo que ahora está fuera del Sol estaba dentro, pero no todos los seres pudieron continuar vibrando con el grado que allí había y como consecuencia de esto se quedaron detrás, se cristalizaron y llegó un día que se convirtieron en un obstáculo para los otros seres.
Estos seres empezaron su cristalización en los polos, donde el movimiento es lento, pero gradualmente el aumento de su pesantez les arrastró hacia el Ecuador, donde existe el movimiento más rápido, y entonces, en su día, fueron expulsados del Sol por la fuerza centrífuga.
Después a otros seres les pasó igual, no pudieron continuar viviendo con la intensidad que en el Sol se seguía, se rezagaron y fueron lanzados al Firmamento, a la debida distancia, para que las vibraciones solares pudieran darles la rapidez necesaria a su desarrollo.
Los espíritus más avanzados permanecieron en el Sol más tiempo y, por lo tanto, si el calificativo inferior y superior debe ser aplicado en algún sentido, debe utilizarse en forma inversa.
Con el objeto de evitar toda mala interpretación no estará de más el indicar que Júpiter fue expulsado y se le dio su inmenso volumen de substancia de fuego debido a que los jupiterianos habían llegado a un estado de desarrollo muy elevado, y, por lo tanto, necesitaban vibraciones altas y acción independiente. Júpiter es, por consiguiente, una excepción de la regla en algunos sentidos, un caso de esos en los que una ley superior posterga una inferior.
En conclusión, reiteramos que los planetas en nuestro sistema solar son los organismos visibles de los Siete Espíritus delante del Trono de Dios, el Sol, y que al igual que nos es posible transmitir por telegrafía sin hilos la fuerza que mueve el conmutador del telégrafo, encender una luz, elevar una palanca, etc., del mismo modo pueden esos Grandes Espíritus ejercer una influencia sobre los seres humanos en armonía con nuestro estado de individualidad. Si nosotros deseamos obrar en armonía con las leyes del Bien, nos elevamos sobre todas las demás leyes y nos convertimos en leyes dentro de nosotros mismos, cooperadores con Dios y auxiliares de la naturaleza. Nuestro será el mérito si obramos así o, de lo contrario, nuestra será la pérdida si no somos capaces de vivir en la medida que nos brindan nuestras oportunidades.
Así, pues, luchemos y esforcémonos para saber lo que podemos hacer, y sobre todo, guardémonos mucho de prostituir la divina ciencia de los astros con el charlatanismo para la predicción de la fortuna. El vil metal dorado será nuestro si obramos de este modo; pero la "paz de Dios que excede a todo lo imaginable”, nos traerá la alegría perdurable si usamos nuestro conocimiento en un desinteresado servicio hacia los demás.

***

del libro "Astrología Científica Simplificada", de Max Heindel

No hay comentarios:

Publicar un comentario